Comentarios de Lindsey Roberson

Lea los comentarios de Lindsey Roberson en los que brinda novedades a Celltex sobre su progreso después de someterse a la terapia con células madre.

7 de enero de 2015

Estimados Sr. y Sra. Eller, Dr. Stanley Jones y todos los que forman parte de Celltex:

No puedo agradecerles lo suficiente por permitirme tratarme con la terapia con células madre. Este año ha sido un paseo en montaña rusa por la cantidad de médicos que visité para obtener un diagnóstico y un plan de tratamiento para la fatiga y la inflamación en mi cuerpo que parecían estar causadas por varias enfermedades autoinmunes.

Mis trastornos autoinmunes comenzaron en noviembre de 2013, cuando supe que tenía la enfermedad de Hashimoto. Poco después, se descubrió que uno de mis riñones estaba inflamado y que tenía infiltrados causados por la inflamación en ambos pulmones. Además, gracias a los análisis de mis lípidos, se halló que también mi corazón estaba muy inflamado. Afortunadamente, me extrajeron grasa en junio, ya que era evidente que se necesitarían células madre para ayudar a tratar, al menos, mis pulmones.

Luego, llegó el peor día de mi vida a fines de septiembre de 2014, cuando quedó claro que tenía artritis reumatoide. Empecé a llorar y llamé a mi papá con tanto dolor que no sabía cómo lo soportaría. Intentaba trabajar en mi computadora, ni siquiera podía usar el ratón y desde luego no podía tipear. Con tres niños muy pequeños, lo único que podía hacer para sobrellevar el día era realizar las tareas que eran absolutamente necesarias. Sentía mis manos como si estuvieran rotas y ni siquiera abotonar los pantalones de mis hijos ni abrir sus botellas de agua. Sentía muchísimo dolor en las manos, muñecas, rodillas, pies, hombros y cuello, y mis ojos estaban tan rojos e inflamados que parecía que me habían golpeado la cara. Cuando me presenté a mi primer tratamiento en Cancún el 29 de octubre, fue muy difícil caminar desde una estación hasta la próxima en el aeropuerto y en ese momento, tomaba 16 mg de prednisona y Arava para la AR. Por suerte, ese fue el último día que tomé Arava, ese medicamento horrible que me provocaba tantas náuseas que adelgacé 3 libras en 2 días. Inmediatamente después de obtener células madre, podía sentir la diferencia en la manera en que me sentía y comencé a reducir la cantidad de esteroides que tomaba. En Acción de Gracias, tuve la oportunidad de jugar en la cama elástica con mi hija y me emocionó poder hacer 36 saltos sentados. Fue algo muy importante teniendo en cuenta cómo me había sentido el mes anterior. En Navidad, sólo tomaba 4 mg de prednisona; ahora tomo 2 mg y espero dejar de tomarlo pronto.

Aparte de lo bien que me siento, mis análisis de laboratorio lo respalda. Mi factor reumatoide pasó de 95 en octubre a 50 en noviembre y ¡mi velocidad de sedimentación se redujo de 20 a 2! Además, hace poco me sometí a una tomografía computada de seguimiento de mis pulmones y el radiólogo indicó que estaban significativamente mejor de lo que estaban en agosto. Sólo puedo pensar que todo esto sucedió gracias a las células madre.

Tenía solo 36 años cuando me diagnosticaron la enfermedad y no sé cómo hubiera sido el resto de mi vida sin el milagro de las células madre. No hay palabras que describan lo agradecida que estoy con todos ustedes por haberme dado la oportunidad de recibir la terapia con células madre. Las células madre me han devuelto la vida y, por ello, mis hijos, mi marido y yo estamos muy agradecidos.

Con sincero agradecimiento.

Lindsey Roberson