Comentarios de Jackie Sherrill

Lea los comentarios de Jackie Sherrill en los que brinda novedades a Celltex sobre su progreso después de someterse a la terapia con células madre.

Después de toda una vida practicando deportes y entrenando fútbol americano universitario, los años pasaron factura en mi cuerpo, en particular en las rodillas y los hombros. En 2000, me sometí a una cirugía en la rodilla derecha por un ligamento colateral medial (LCM) y en 1992, me había operado para reparar el manguito rotador del hombro derecho. Ambas cirugías exigieron un largo proceso de recuperación.

Poco después, me enfrenté a un reemplazo de las rodilla y a otra reparación del manguito rotador, esta vez en el hombro izquierdo. Quería analizar otras opciones antes de continuar por el camino de la cirugía y más

rehabilitación.

Había escuchado sobre Celltex Therapeutics Corporation, una compañía de biotecnología con sede en Houston y su éxito en la medicina regenerativa a través de la utilización de células madre mesenquimatosas adultas derivadas de tejido adiposo (MSC). Un pariente de uno de los clientes de Celltex me habló de las mejoras que había tenido su tía después de recibir cientos de millones de sus propias células madre adultas con el objetivo de ayudar a aliviar el dolor de espalda. Ella experimentó una gran cantidad de otros beneficios, advirtió una mejora en su nivel de energía y la calidad de vida en general.

Supe que el hombre detrás de Celltex era el Director ejecutivo David Eller, quien fue Presidente de la Junta del Sistema de la Universidad de Texas A&M cuando yo era el entrenador del equipo de fútbol americano Aggie. Después de visitar el laboratorio de Celltex y hablar con David, decidí que era la opción más segura y menos invasiva disponible para mí. En vez de someterme a costosas cirugías y a prolongados periodos de recuperación de rodillas y hombros, decidí intentar con la terapia con células madre adultas.

Desde junio de 2014, viajé dos veces a Cancún para recibir la terapia con células madre a través de Celltex. La primera vez que me sometí a la terapia con células madre, recibí 100 millones de mis células madre adultas a través de inyecciones directas en ambas rodillas y 150 millones de mis células madre adultas por vía intravenosa.

La segunda vez que realicé la terapia, me aplicaron una inyección directa de 100 millones de mis células madre en mi manguito rotador del hombro izquierdo y 150 millones de mis células madre adultas por vía intravenosa. Un médico autorizado llevó adelante la terapia en el Hospital Galenia de Cancún. Nunca dejó de sorprenderme el profesionalismo del hospital y del personal médico del lugar.

Debido a mi experiencia con las cirugías previas y la prolongada rehabilitación posterior, me di cuenta de los cambios inmediatamente después de la terapia con células madre. Las mejoras continuaron durante varios meses y honestamente puedo afirmar que la terapia con células madre adultas de Celltex cambió mi vida. No sólo redujo de forma significativa el dolor con el que vivía a diario, sino que ahora tengo mayor amplitud de movimiento en el hombro y brazo izquierdos.

Por mi propia experiencia personal, creo en la terapia con células madre adultas. Deseo fervientemente encontrar maneras de colaborar con Celltex con el fin de hacer que estas terapias sean más accesibles a los atletas.

Creo que la terapia con células madre de Celltex tiene el poder de mejorar la calidad de vida de los atletas que sufren del dolor y problemas relacionados con el cuello, la espalda y la columna vertebral e incluso aquellos que poseen diferentes niveles de demencia, que surge como resultado de múltiples concusiones. Acompaño a Celltex en su misión de acercar esta terapia a las personas de todas partes de Estados Unidos y alrededor del mundo.

Gracias a Celltex, al Hospital Galenia, a mis médicos y a todo el personal que participó en mi tratamiento de células madre adultas. Creo en lo que hacen y espero con ansias verlos lograr su misión de mejorar la calidad de vida de tantas personas de todo el mundo.

Gracias.
Jackie Sherrill